TRABAJO, factor de autorrealización

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TRABAJO, factor de autorrealización

El primero de mayo se conmemora el Día Internacional de los Trabajadores. No es una fiesta para celebrar, es la conmemoración al derecho a un trabajo digno y decente, la revalorización del trabajo como elemento dignificador del ser humano y la aceptación del valor del esfuerzo como el camino que transita para una auténtica autorrealización.

El primero de mayo se conmemora el Día del Trabajo, hace alusión a la sangrienta represión que sufrieron los obreros de la fábrica McCornick de Chicago en su lucha por la consecución de la jornada laboral de 8 horas. Tres años después, en 1889, en París, la Segunda Internacional Socialista estableció el Primero de Mayo como el día mundial que conmemora la jornada de ocho horas y el derecho a que las demandas de los trabajadores sean atendidas.

La Revolución Industrial, que inició en Gran Bretaña a finales del siglo XVIII y se expandió por todo el mundo a lo largo de los siglos XIX y XX, marcó un cambio profundo en los procesos de producción industrial, la economía y la estructura social. Siendo este un periodo conocido por sus avances tecnológicos y el aumento de la producción de bienes, su relación con la dignificación del trabajo es compleja y tiene múltiples facetas, algunas contradictorias:

  • Extrema dureza de las condiciones laborales: En las primeras etapas de la Revolución Industrial los trabajadores, hombres, mujeres y niños, laboraban larguísimas horas en fábricas insalubres a cambio de pagas miserables y tratos despóticos.

  • Desplazamientos humanos: La mecanización de la industrialización desplazó a artesanos cualificados  de sus lugares de origen, perdiendo el prestigio y la autonomía que disfrutaban en el sistema de gremios preindustrial.

  • Masificación ciudadana y abandono del campo: Los trabajos agrarios se sacrificaron a favor de la ilusión de obtener una paga superior por los esfuerzos realizados. El resultado fueron los desplazamientos en masa hacia las ciudades donde vivieron hacinados, expuestos a enfermedades, sumidos en la miseria y con ausencia absoluta de calidad de vida.

Con el tiempo, y gracias al Movimiento Obrero y a sus reivindicaciones, se fueron obteniendo ventajas que condujeron a la dignificación del trabajo. 

  • Aumento de la productividad. Aunque en el inicio no se distribuyó de manera equitativa, con el tiempo los salarios mejoraron lo que aumentó la calidad de vida de los trabajadores.

  • La participación de los sindicatos y la legislación a favor de los derechos de los trabajadores, en jornadas laborales más cortas, salarios justos, mejoras en las condiciones de trabajo y trato decente, lo que fue crucial para la dignificación del trabajo.

  • Desarrollo de nuevas profesiones. La industrialización creó nuevas profesiones y roles en áreas como la ingeniería, la gestión de tareas y de personas y más tarde en los servicios. Estas nuevas profesiones ofrecían mejores condiciones de trabajo y más respeto social. 

  • Educación y formación. La necesidad de una fuerza laboral más educada y capacitada llevó a la formación e implementación de programas de desarrollo profesional y personal. El personal, capacitado y hábil en la ejecución de sus funciones, empezó a experimentar el sentido de logro, de realización personal y de lealtad a la empresa.

Es en el trabajo, en el esfuerzo individual realizado por las personas para lograr un resultado, donde el ser humano desarrolla su potencial y su inteligencia. Pone a prueba su talento natural y desarrolla otras habilidades y competencias que aportan valor a la colectividad y dan significado a su vida. El trabajo es la energía que convierte los sueños en realidad, transforma la metas en logros y a las personas en seres maduros y realizados,

  1. Sustento económico: Probablemente el aspecto más evidente del trabajo es su función económica. Proporciona el ingreso necesario para cubrir nuestras necesidades básicas, además el acceso a bienes y servicios diversos mejora la calidad de vida.

  1. Identidad y Autoestima: Para muchas personas, su trabajo es una parte importante de su identidad. Ser competente en el trabajo y ser reconocido por ello fortalece la autoestima y proporciona sentido de logro personal, de que somos valiosos.

  1. Estructura y Orden: Con la práctica del trabajo, la mente aprende a organizarse. La regularidad y previsibilidad ayudan a gestionar el tiempo y otros recursos contribuyendo a un estilo de vida equilibrado y armónico.

  1. Desarrollo Personal y Profesional: El trabajo hace posible aprender y desarrollar nuevas habilidades, lo que permite avanzar profesionalmente y personalmente ampliando la capacidad de sentido crítico, solución de problemas, manejo de las relaciones, toma de decisiones y la creatividad. El crecimiento profesional hace posible una vida social más plena y satisfactoria.

  1. Relaciones Sociales: El lugar de trabajo es un importante espacio social donde construimos relaciones y redes de apoyo. Estas interacciones pueden mejorar la satisfacción laboral y general en la vida.

  1. Contribución Social: Trabajar nos brinda la oportunidad de impactar en la sociedad. Nos permite darnos cuenta con orgullo que nuestra contribución hace una diferencia. 

  1. Prevención del Aislamiento: El trabajo conecta a las personas con comunidades más grandes, evitando el aislamiento y fomentando el sentido de pertenencia. Es especialmente importante en contextos donde otras formas de integración social pueden ser limitadas.

  1. Estabilidad Psicológica: Además de proporcionar ingresos y beneficios materiales, el trabajo ofrece seguridad y estabilidad psicológica. Saber que se tiene un rol definido y que con su desempeño impacta a algo mayor, contribuye significativamente al bienestar mental.


  2. Poder y Autonomía: El trabajo permite que obtengamos cierto nivel de poder y control sobre nuestras  vidas. Nos empodera para tomar decisiones, para sentirnos autónomos en la gestión de nuestro tiempo y demás recursos. 

El trabajo contribuye significativamente en la autorrealización personal. A través del trabajo identificamos talento y potencial en nosotros mismos y en los demás. Tomamos conciencia en lo que somos buenos, en aquello que disfrutamos haciendo y destacamos por encima de la media, descubrimos nuestro sentido de misión personal, la razón de ser de hacia dónde enfocamos nuestra motivación y esfuerzo. Con propósito y disciplina nos convertimos en excelentes profesionales y en mejores personas. 

Nos gustaría saber tu opinión, escríbenos a contacto@megaron.com.mx

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