• Megaron

Gestión remota de equipos de trabajo

“La clave para este fenómeno de la globalización es el talento: tener el perfil de las personas correctas, ocupando el lugar correcto en el momento correcto, para llevar a cabo sus objetivos de crecimiento”


Nuestro entorno avanza hacia lo virtual a ritmo vertiginoso. Este nuevo escenario exige afrontar problemas y situaciones inéditas, donde trabajar en equipo seguirá siendo un plus absolutamente inevitable. Adaptar el conocimiento sobre personas, equipos y organizaciones al mundo virtual es absolutamente necesario para poder diseñar entornos de trabajo eficaces, con los atributos de creatividad e innovación demandados.


Cuando se trata de gestionar entornos virtuales, la eficacia se sustenta más en procurar condiciones y procesos adecuados que permitan el logro de un objetivo concreto. Gestionar entornos virtuales creativos es, ante todo, lograr un clima favorable, en el que germinen, prosperen y se desarrollen ideas, junto a las personas que las generan.



1. Fortalecer la efectividad del uso del correo electrónico: Estar siempre atentos a la bandeja de entrada, sobretodo cuando tenemos miembros del equipo en otro huso horario. Considerar que seguramente ellos enviaron correos para los que esperan respuesta durante su jornada laboral y que requerirán una respuesta durante la nuestra.


Dar prioridad a los mails de nuestro superior si se encuentra en otra ubicación.


Proporcionar respuestas oportunas en un lenguaje claro. Asegurarse de cubrir todos los puntos solicitados.


En los mails con muchos puntos involucrados, contestar directamente en el cuerpo del mail.


En temas para los que no se tenga aún una respuesta, evitar dejar en espera.

Dar acuse de recibo con fecha de respuesta (“Me parece interesante, déjame comentarlo y te contesto el martes”).


2. Mantenerse disponible y presente a través del uso de algún sistema de chat o messenger para el equipo. Es más rápido que el correo y permite consultas rápidas en prácticamente cualquier entorno.


3. Usar las herramientas tecnológicas más efectivas según las necesidades del equipo y la naturaleza del trabajo que realizan. Por ejemplo, gestión de documentos compartidos, programación de actividades y tareas, mantener documentos disponibles, bancos de datos e imágenes, etc.



4. Programar contactos regulares con el equipo, tanto formales y estructurados, como informales y no estructurados. Es de mayor impacto escuchar la voz del líder y de los demás compañeros en algunas situaciones. Esto implica buscar oportunidades frecuentes para fortalecer la relación y construir confianza.


5. Establecer contrato psicológico con cada uno de los miembros del equipo, y con todo el grupo en conjunto. Entendiendo el contrato psicológico como el acuerdo de intenciones, qué se espera de cada uno y el marco de referencia bajo el que interactúan.




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