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Ética empresarial para negocios exitosos

“La ética o la moral deben de entenderse no sólo como

la realización de unas cuantas acciones correctas, sino como la formación de un alma sensible”


Victoria Camps



La ética empresarial es el conjunto de principios, valores y creencias morales que conforman el propósito, la identidad y la intención de una organización. Define los fundamentos de su trayectoria y la solidez de sus proyectos y metas.


El objetivo de la empresa es maximizar utilidades del negocio, lograr sus fines y administrar la productividad de la organización gestionando los medios que dispone dentro de un marco ético/humanista, centrado en la persona y en su desarrollo.


¿Cómo conciliar ambos intereses tan disímbolos? Por un lado, centrarse en maximizar utilidades en el negocio (visión económica) y por el otro y al mismo tiempo, gestionar el factor humano dentro de los estándares de la ética y los principios universales (visión humanista). Esta es la razón de ser de la ética empresarial.


Para lograr la conciliación de estos dos tipos de riqueza, la material y la humana, la empresa tiene que trascender del utilitarismo hacia una ética comunicativa en la que se acepta al otro como persona, que tiene un fin en sí mismo y que es susceptible de trabajar para alcanzar un éxito individual que lo haga sentir útil y satisfecho. De esta manera los principios empresariales se convertirán en ética de justicia.




Definición de ética empresarial:


La definición está relacionada con el concepto “Obediencia a lo no obligatorio” (Kidder, 2002, pág. 11) según la cual la ética está concebida desde la autonomía de la persona, desde la no obligatoriedad de cumplimiento. La ética se vive en el espacio individual, donde la persona aplica voluntariamente los valores, los cuales los asume como propios. Los valores guían el camino para llegar a ser un ser humano maduro, libre y responsable.


Visión antropológica de la organización


Para que la ética empresarial sea un fin en sí mismo y sus principios y valores sean, no sólo conocidos por el personal, sino que se traduzcan en comportamientos alineados y congruentes con estos principios, el papel que juegan los líderes es fundamental.


Para que exista una organización basada en principios, los empleadores y los líderes de la organización deben colocar a la persona en el centro del sistema productivo.


Para ello la organización necesita:


Transitar del “recurso humano” al “capital humano”. Esto sucede cuando los empleados dejan de ser tratados como objetos de utilidad funcional para ser considerados miembros activos de “capital intelectual”. Sólo así la persona estará preparada para vivir voluntariamente los valores de la organización y considerarlos como propios. Cuando eso sucede, el sentido de pertenencia y lealtad del empleado crece, hace que sus valores personales coincidan con la valores empresariales y sienta en su ser más profundo la sensación de: “yo soy de ahí”, “éste es el lugar donde decido estar e invertir mi energía, talento y disposición para ser un ser humano libre y responsable”.




La ética empresarial productora de cambios en las relaciones laborales:


“Si una mayoría de nosotros

tuviera la capacidad de hacer oír nuestros valores y ponerlos en práctica, el mundo de los negocios sería un lugar muy diferente.”



Cuando la organización admite que sus colaboradores son el activo más importante del negocio, la relación que sostiene con ellos tiene otro sentido: se intercambian conversaciones productivas enfocadas a la solución de problemas, al desarrollo personal/ profesional y al alcance de nuevos desafíos. En Megaron contamos con una diversidad de soluciones y cursos E-learning que profesionalizan sus procesos empresariales.


Finalmente, la ética empresarial es productora de valores bien definidos que son compartidos por todos los miembros de la compañía. La clave está en que todos los integrantes de la organización trabajen en la misma dirección.




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