Un factor disruptivo:
La Teoría de la Estupidez

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Un factor disruptivo: La Teoría de la Estupidez

El Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española (RAE) define la estupidez como “torpeza notable en comprender las cosas”, el concepto proviene de dos acepciones latinas: el verbo latino “stupere” (quedar paralizado) y “stultus” (necio). Desde el punto de vista psicológico, estupidez se refiere a “estrechez de miras”, siendo estúpido aquel que sólo tiene en cuenta un único punto de vista: el suyo.

Vamos a conocer las dos teorías más relevantes que definen la estupidez en las personas: la de Carlo María Cipolla y la de Dietrich Bonhoeffer.

El economista italiano Carlo María Cipolla, en su ensayo “Las leyes fundamentales de la estupidez humana” clasifica a las personas en cuatro categorías en función de su comportamiento basado en dos factores: la inteligencia y su contribución al bienestar social yson las siguientes:

  1. Inteligentes: Personas que, a través de sus acciones, se benefician tanto a sí mismas como a los demás. Son individuos que toman en cuenta las opiniones de otros, se informan e ilustran, viven inmersos en la realidad, practican la autocrítica  y  sus decisiones y comportamientos tienen un impacto positivo en su entorno.
  1. Inútiles: Estos individuos no causan daño a los demás, pero tampoco contribuyen al bienestar general. Muestran incapacidad para tomar decisiones efectivas y resolver problemas, es más, ni los problemas son capaces de identificar.  Sus acciones no generan beneficio social alguno, no aportan valor. Su perjuicio social está en la evidencia manifiesta de su falta de inteligencia y aportación.
  1. Malvados: Son aquellos que obtienen beneficios a expensas de los demás. Son perversos, mal inclinados, puesto que su comportamiento perjudica a otras personasy socavan el bienestar individual y colectivo a fin de favorecer sus propios intereses. Sus decisiones y acciones se apartan de lo lícito y honesto.
  1. Estúpidos: En esta categoría se encuentran aquellos cuyas acciones perjudican a los demás mientras, al mismo tiempo, se dañan a sí mismos. Sus acciones tienen un impacto negativo tanto en ellos mismos como en su entorno. Se distinguen por la falta de empatía y por la incapacidad de reconocer sus propios errores.

Para Cipolla, la verdadera peligrosidad no reside en la maldad, sino en la estupidez, ya que los estúpidos son impredecibles y pueden causar un daño considerable e irreparable sin que consideren las consecuencias.

Dietrich Bonhoeffer, teólogo y pastor luterano alemán, no formuló una «teoría de la estupidez» en el sentido estricto del término como lo hizo Carlo M. Cipolla. Sin embargo, Bonhoeffer reflexionó extensamente sobre temas éticos, morales y la naturaleza humana en el contexto de la Segunda Guerra Mundial y el régimen nazi.

Bonhoeffer abordó la cuestión de la responsabilidad moral y la resistencia al mal. Expresó ideas sobre la «estupidez« humana en un contexto más amplio de ignorancia moral y/o complacencia hacia el mal. Bonhoeffer criticó fuertemente la mentalidad conformista que permitía el ascenso del totalitarismo y la injusticia.

Su participación en la resistencia contra Hitler y su activismo en favor de los judíos perseguidos y otras víctimas del régimen nazi, demostraron su compromiso con la ética y la responsabilidad social. Para Bonhoeffer la estupidez humana está relacionada con la complacencia, con la incapacidad para discernir sobre el bien o el mal, lo correcto o incorrecto, el valor social o el perjuicio social. La estupidez se manifestó en los alemanes, cegados por la influencia nazi, al no relexionar sobre el valor moral de sus actos y las consecuencias que tendrían en ellos msmos y en su país. Las crónicas de la Segunda Guerra Mundial dan fe de la enorme desgracia individual y colectiva que causó la complacencia irracional de gran parte del pueblo alemán ante el nacismo.

Cuando la “estrechez mental”, que es la disposición de la voluntad a no razonar, de autolimitarse en la búsqueda de otras opciones, se asocia con la “necedad”que es la manifestación de la ignorancia, de tomar decisiones y acciones desacertadas por negarse en atender a voces más lúcidas,  la estupidez se evidencia irremediablemente.

Una de las conclusiones más destacadas de la aportación sobre la “estupidez” de Bonhoeffer es la enorme afectación que tiene en el campo de la política, en las personas que forman parte de un sistema que defiende el autoritarismo, las dictaduras y los grupos de personas que apoyan ciegamente las violaciones a los Derechos Humanos.

La estupidez  puede presentarse en cualquier momento. No importa la educación recibida, ni la experiencia de vida, ni tampoco el nivel intelectual de las personas. Todos somos susceptibles de cometer estupideces en ciertos momentos, por eso es necesario saber cuándo estamos expuestos a cometerlos. Según Cipolla, nos convertimos en estúpidos ante cuatro situaciones:

  1. La distracción. Aunque la distracción tiene efectos positivos, como el descanso mental y la opción de lograr una perspectiva diferente al abordar algunas cosas, también tiene el efecto negativo de permanecer ausente de la realidad durante un tiempo. Esta ausencia de la realidad produce un vacío cognitivo parecido a un foco que se apaga y la luz desaparece temporalmente. Este vacío, imposibilita a los distraídos a tomar decisiones inteligentes. Es cuando perdemos las llaves, decimos incongruencias o actuamos fuera de lugar. Es decir, hacemos gala de estupidez. Es por ello recomendable, mantenerse en estado de alerta y enfocarse en lo prioritario para asegurarse que la decisiones y acciones tomadas serán inteligentes y acertadas.

  2. La pérdida de autocontrol emocional. El autocontrol emocional puede verse comprometido a causa de varios factores, como: algún estrés intenso, fatiga, falta de sueño, cambios hormonales o físicos y el peor de todos, la ausencia de habilidad de autorregulación emocional.  La pérdida de control emocional lleva a actuar en la insensatez, que es sinónimo de estupidez. Se actúa de manera irracional, las emociones dominan el intelecto y los efectos de tales acciones pueden ser incluso catastróficas perjudicando la relación con los demás, obteniendo resultados no deseados y sensaciones de frustración, derrota y perjuicio. Es por ello recomendable, evitar tomar decisiones  cuando se está alterado emocionalmente para evitar que la estupidez intervenga y ocasione una experiencia negativa.


  3. La precipitación. Es importante identificar la diferencia entre precipitación y espontaneidad. Precipitarse es decidir o accionar sin una reflexión previa o análisis adecuado de la situación, con un alto riesgo de obtener efectos contraproducentes. Espontaneidad es la calidad de reaccionar y comportarse de manera natural sin premeditación o planificación previa. La espontaneidad está asociada con la autenticidad y la frescura en la expresión de ideas, emociones y creatividad, sin estar limitada por restricciones o inhibiciones. Es difícil que una expresión espontánea sea estúpida, porque está dirigida por la intuición, que es conocimiento implícito de la propia experiencia, por el contrario, precipitación es pasar a la acción de manera irreflexiva sin intervención de la inteligencia ni experiencia intuitiva alguna sin tener control de sus efectos y consecuencias, es  por lo tanto un acto de estupidez.  Es por ello recomendable, controlar los propios impulsos e invertir tiempo en reflexionar sobre los efectos de los propios actos, a fin de visualizar sus posibles efectos y consecuencias.


  4. La ignorancia activa.La ignorancia es ausencia de conocimiento, es “no saber que no se sabe” por lo que implica una falta casi absoluta de conciencia objetiva de la realidad presente, de lo que está sucediendo y de la responsabilidad tomada ante algo que se desconoce, por lo que se ignoran los posibles efectos y sus consecuencias. Cuando alguien toma responsabilidad sobre algo que desconoce se convierte en estúpido. La estupidez del ignorante se manifiesta en su toma de decisiones influidas por el entorno. Piensa y actúa motivado por lo que hacen o dicen otros, sin capacidad para informarse por sí mismo y reflexionar, a fin de adquirir ideas propias que pueda sustentar inteligentemente. Es por ello recomendable, evitar la adopción de posturas por influencia de las masas, como sucede en el ámbito político. Como escribió Bonhoeffer, las dictaduras y los sistemas totalitarios en el mundo están sustentados por masas ignorantes enfurecidas en su estupidez.


En conclusión, la estupidez es un factor humano que se manifiesta cuando se apaga el intelecto y la inteligencia queda excluida. Todos somos susceptibles de cometer estupideces, el objeto de esta reflexión es invitar a que seamos plenamente conscientes de los efectos y consecuencias de nuestros actos; reconocer de qué manera nuestros lapsus mentales de estupidez dañan nuestra vida y nuestro entorno.

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