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El poder de las Conversaciones

“El lenguaje fue la primera tecnología, pero como otras, no fue entendida plenamente. Las personas que eran meramente una herramienta para describir el mundo y no sabían que era una herramienta para crearlo.”

-Walter Anderson.



Nuestras relaciones personales se configuran a partir de las conversaciones que sostenemos con otros. Como postula Rafael Echeverría en “Ontología del Lenguaje”, solemos pensar que primero existe la relación, y a partir de ella surgen las conversaciones.

Sin embargo, no siempre somos conscientes de que son en realidad las conversaciones las que construyen y reproducen las relaciones. Eso provoca que algunas personas no pongan atención a la calidad de las conversaciones que establece con su pareja, con sus hijos o con su equipo de trabajo. Se comportan como si las conversaciones no tuvieran que ver con la relación, cuando en realidad las definen.

Según Echeverría, nuestras conversaciones nos generan el tejido en el que nuestras relaciones viven. Nuestras conversaciones y nuestras relaciones son una misma cosa.




A través de conversaciones,

construimos nuestras relaciones.






A través de nuestras conversaciones interactuamos, establecemos acuerdos, generamos vínculos, construimos conexiones con el entorno, coordinamos acciones y generamos compromisos. Es también la conversación la que nos permite establecer objetivos, validar la satisfacción con el trabajo realizado, retroalimentar, pedir ayuda, establecer compromisos de cambio, detectar necesidades de nuestros clientes, generar expectativas, plantear nuevas ideas…

Siendo conscientes de la dimensión que adquieren nuestra vida, surge con claridad la importancia de desarrollar nuestra competencia en el arte de conversar. Mientras conversamos realizamos en forma secuencial o simultánea un conjunto de acciones, hablamos (exponemos o indagamos), escuchamos e intercambiamos nuestra emocionalidad. Oscar Anzorena, en su libro “El arte de Comunicarnos”, plantea cinco competencias conversacionales:


1. Hablar con poder

2. Escuchar en profundidad

3. Indagar con maestría

4. Entrar en sintonía

5. Conversar en forma constructiva


1. Hablar con poder


Si las analizamos, todas ellas implican en mayor o menor medida la necesidad de conversar con otra persona.

Hablar con poder está relacionado con advertir que accionamos a través del poder transformador de la palabra y que todo hablar es un actuar. Si analizamos las acciones más representativas que llevamos a cabo en un día de trabajo, llegaremos a acciones tales como: coordinar, decidir, delegar, instruir, desarrollar, planear, acordar, etc.

Si las analizamos, todas ellas implican en mayor o menor medida la necesidad de conversar con otra persona.

Ser conscientes de lo importante y definitivo que puede llegar a ser todo lo que expresamos a los demás, nos llevará a hacer un mejor uso del poder de la palabra. Como plantea Miguel Ángel Ruiz Macías en el primero de “Los Cuatro Acuerdos”: Sé impecable con tus palabras.


2. Escuchar en profundidad


Escuchar en profundidad supone considerar que cuando realizamos la acción de la escucha, estamos asignando un significado a todo lo que oímos y vemos de nuestro interlocutor.

Generalmente se piensa que es más importante el hablar, ya que este parece ser el lado activo de la comunicación, mientras que al escuchar se le suele considerar como pasivo. Esta concepción lleva a la mayoría de las personas a subestimar la acción de la escucha. Generalmente cuando alguien considera que debe mejorar sus habilidades comunicativas, se refiere a cómo hablar mejor y no a cómo escuchar mejor.


3. Indagar con maestría


Indagar con maestría, la indignación es el medio que utilizamos para poder “escuchar mejor”, para profundizar en el sentido del discurso de nuestro interlocutor, para obtener mayor información y para aclarar nuestras dudas acerca de lo que escuchamos. Pero también la indagación es un poderoso instrumento que nos permite profundizar en los niveles de análisis, guiando el proceso de pensamiento en búsqueda de nuevos sentidos e interpretaciones.

Cualquier persona que utiliza sus conversaciones como su herramienta de trabajo, desde un terapeuta hasta un vendedor, conoce el importante rol que cumplen las preguntas en la interacción comunicativa. Los principios de la “escucha activa” pueden aportar recursos al arte de indagar con maestría.


4. Entrar en sintonía


Entrar en sintonía es un elemento clave para establecer una comunicación de alta calidad. Podemos definir la sintonía como el vínculo que se establece en la conversación, de tal modo que se crea un clima de confianza y entendimiento.

Cuando entramos en sintonía con alguien tenemos la sensación de estar ligados por una imperceptible melodía que nos guía en la sutil danza de la comunicación. La sintonía se establece entre las personas no tanto por lo que se dice, sino por cómo se dice. Tiene más relación con el proceso que con el contenido de la conversación.


5. Conversar en forma constructiva


Conversar en forma constructiva implica tomar conciencia de la actitud con la que asumimos nuestras conversaciones. Podemos poseer excelencia en nuestra competencia comunicativa y utilizar nuestros conocimientos y habilidades para desacreditar a nuestro interlocutor, para imponer nuestro punto de vista, para “ganar” el debate o para exaltar nuestro ego. Que las conversaciones se desarrollen en forma constructiva depende en gran medida de las creencias y valores que sustentan la forma en que nos vinculamos con el otro.







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