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Bienvenidos a la Era del Talento



En un ambiente de cambios constantes, donde la adaptación al mercado, la innovación y el aprendizaje son vitales, es imprescindible que las empresas desarrollen inteligencia individual y colectiva para destacar sobre la competencia y lograr resultados. Es por ello que las organizaciones buscan cómo aprovechar al máximo las capacidades de sus colaboradores a fin de generar el alto potencial.


El talento es un activo que pertenece a la persona. No consiste sólo en poseer de manera natural, innata, ciertas aptitudes y capacidades, sino que también necesita una gran dosis de compromiso y acción. El talento solo se manifiesta por la voluntad del individuo de expresarse a sí mismo.




Realidad y mitos del Talento


El talento es un activo estratégico para las organizaciones. Y en realidad es escaso, el Departamento de Educación de los EEUU estima que el 60% de los nuevos trabajos requiere unas capacidades que sólo poseen el 20% de la población mundial (Pilar Jericó). Las causas de este desfase se encuentran en la baja natalidad occidental y en las necesidades de respuesta al medio.



El Origen del Talento


Se llama talento a “la posesión de habilidades recurrentes más allá de lo físico”. El talento no es un don que llega a algunos privilegiados por arte del azar. Los recientes descubrimientos científicos coinciden en que la mayor parte de las sensaciones, reacciones y estados de ánimo que poseemos tienen su origen en el cerebro, en su función de generación hormonal y en el impacto que estas substancias tienen en el proceder de la gente.


Así, la depresión, el estrés, el sentido de infelicidad, la baja autoestima, lo mismo que la euforia, el positivismo, la energía productiva, el enfoque a lograr, provienen de reacciones hormonales dirigidas por el cerebro. El cerebro es el centro conductor de la vida. La posesión y expresión de talento también son efecto de una segregación hormonal llamada mielina. Se trata de una sustancia que envuelve y protege los axones de ciertas células nerviosas, cuya función es aumentar la velocidad de transmisión del impulso nervioso.




Es decir a mayor mielina mayor efectividad en nuestras acciones y resultados.

La mielina está directamente relacionada con los semilleros del talento.



La mielina es una substancia que puede cultivarse. No se ve ni se siente, sólo cuando falta lo notamos porque aparece la torpeza y ausencia de habilidad. Cuando la mielina es fuerte percibimos en nuestro haber sensaciones de efectividad casi extraordinarias.

Cuanto más tiempo y energía dediquemos a practicar correctamente, mayor habilidad se consigue. Cuando más tiempo se permanezca en la “zona de aprendizaje” más se activarán las señales adecuadas, por lo que más habilidades se obtendrán.

El talento para que pueda manifestarse debe desarrollarse. Si Leopold Mozart no hubiera sido tan exigente y casi obsesivo en el tiempo de estudio y práctica de piano de su hijo Amadeus, el Mozart que hoy admiramos posiblemente no hubiese llegado a más que un compositor de turno en la corte de Viena.


La práctica genera aprendizaje, da resultados, los resultados producen satisfacción, la satisfacción motiva y la motivación es el ingrediente.





Daniel Coyle en su libro “Las Claves del Talento”, dice que para desarrollar talento es necesario:


  • Aplicar el esfuerzo dirigido hacia la consecución de algo concreto. Esfuerzo enfocado en la práctica a profundidad de algo permitiéndose equivocarse. El error no es un fracaso, es la señal de que se necesita practicar más, que falta aprendizaje. Hay que dedicarle más concentración en lo que se hace y más tiempo. Para que la mielina se robustezca. Cuando más se activa el nervio mayor, la mielina se produce. Cuanto más mielina tengamos , más inteligentes seremos.


  • El hecho de esforzarse de determinadas maneras para conseguir objetivos específicos , nos hace más inteligentes. Cuantos más impulsos y encuentros generemos, cuantas más dificultades superemos, mayor será nuestro potencial inteligente.


  • La inteligencia es la manifestación directa del talento, la capacidad de tomar decisiones, de resolver problemas, de generar orden en el caos, de transformar el medio a favor de la cultura y el bien social, de creer antes de ver.


  • Durante toda la vida el cerebro se robustece a través de los aprendizajes y activa talento, aunque en la etapa infantil es cuando mayor cantidad de mielina se produce. Aprender implica asumir la experiencia, de equivocarse, hay que equivocarse para generar talento. Hay que “atreverse a aprender”.

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